Las facturas eléctricas pueden parecer complicadas, pero entenderlas es clave para ahorrar.
Partes de una factura
– Potencia contratada (término fijo).
– Energía consumida (término variable).
– Impuestos eléctricos e IVA.
– Servicios adicionales.
Ejemplo práctico
Si tienes 3,45 kW de potencia y consumes 150 kWh al mes, el 30% de tu factura puede venir de la potencia.
Revisar y ajustar la potencia puede reducir tu coste mensual hasta un 20%.
Entender tu factura de la luz no tiene por qué ser un quebradero de cabeza si sabes qué mirar y cómo se compone cada parte. En primer lugar, aparece el término de potencia: es un coste fijo que pagas por la potencia contratada, independientemente de si consumes mucha electricidad o casi nada. Esa potencia puede variar según el periodo horario y se calcula en función de los kW que hayas acordado, lo que significa que pagarás aunque no estés usando demasiada energía.
Luego está el término de consumo, que es la parte variable de la factura y depende de cuántos kWh hayas usado: si tienes tarifa con discriminación horaria, esos kWh se facturan según los tramos (punta, llano, valle), lo que puede hacer que tu consumo sea más caro en ciertas horas y más barato en otras.
Si quieres optimizar tu factura, ten en cuenta que bajar la potencia -cuando es posible y no necesitas tanto pico- o cambiar de tarifa para aprovechar mejores precios en horas valle, puede darte un ahorro considerable. También es útil comparar diferentes compañías y tarifas, porque algunas ofrecen planes más adecuados a tu perfil de consumo que otras.
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— Equipo de AhorroDirect